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UNA ENTRADA PARA QUITO
Propuesta paisajística para el acceso este de Quito
Quito no tiene entradas. Con el nuevo aeropuerto, el este se convertirá en la dirección de entrada más representativa y deberá ser tratada como eje visual, aprovechando el espectacular potencial paisajístico. El imponente desnivel del parque metropolitano se presenta en primer plano. La Isla, saliente del parque, se elige como base natural para un homenaje al sol y la luz de Quito. Amplificando los estímulos que provienen del entorno natural, (sol, viento, luna, lluvia, luz), el proyecto propone cuatro torres orientadas este-oeste, que recogen la luz de cuatro formas distintas: la difunden, absorben, reflejan y transmiten. La torre dorada, marca con su brillo el recorrido del sol. La torre negra, superficie de piedra, caliente por el sol. La torre espejo, superficie de acero. La torre transparente, superficie de cristal, mirador. Los recursos existentes, canteras abandonadas, terraplenes, serán tratados para reforzar su papel de intervenciones artificiales en un paisaje natural. Los taludes de la autopista, se estabilizan con una malla superpuesta, un vendaje geométrico de vegetación (un tapiz de flores de colores y aromas intensos, moviéndose con el viento). La cantera abandonada se reutiliza como escenario, potencializando los cortes artificiales en la montaña y geometrizando sus bordes. En la noche las imágenes proyectadas dibujan un paisaje artificial reconocible desde el aire. Las ciudades buscan en sus
elementos simbólicos resaltar las características de
su identidad y tiempo. Quito puede buscar su referente, en los inicios
del siglo XXI, a través de una visión de simbiosis con
el paisaje, de naturaleza como constructora de la forma de la ciudad.
El paisaje, puesto en valor por la intervención del hombre,
elevado a la condición de símbolo de la ciudad. Ver proyecto completo en revista TRAMA:
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Una entrada para Quito. Página web de la revista Trama (Ecuador). Enero 2002. Una entrada para Quito.
Revista Escala (Colombia) número 119. Monográfico:
alamedas y parques lineales. 2004. Páginas 64 a 66. |