CENTRO CULTURAL LA CAPILLA DEL HOMBRE

Proyecto
Quito, 2001
En colaboración con Handel Guayasamín y el Taller Experimental

 

 

El complejo cultural integra en un solo conjunto los museos e instalaciones de la Fundación Guayasamín. La propuesta arquitectónica general se define como una plataforma bajo la cual se localizan las áreas destinadas a museos. Esta plataforma se trabaja como un suelo fracturado, en el cual se resuelve la articulación de los distintos elementos del complejo cultural.

Los recorridos habituales en un museo se complementan con un nuevo tipo de recorrido que involucra a la Capilla del Hombre, como culminación de la experiencia del conjunto. Este recorrido preparatorio parte de la premisa de que la misión de la Capilla no es divulgar o explicar el arte de Guayasamín, sino afectar al usuario. Se conforma con una secuencia de espacios simbólicos, de interiorización, que finalizan en la Capilla. Son espacios de recuperación, su intensidad se consigue por la disminución de estímulos y la concentración en elementos básicos (sol, agua, color, silencio), permitiendo en general una conexión del visitante con el exterior a través de espacios abiertos.

El ritmo de la visita a los museos se ralentiza en estos espacios si se utilizan como espacios de reposo, proporcionando al usuario una pausa para la reflexión en torno a lo ya recorrido y su preparación respecto a la siguiente muestra. Adicionalmente se conectan como atajos con otras salas del museo o hacia la salida y el vestíbulo principal, permitiendo opciones personales de recorrido que rompen la secuencia lineal de visita al museo.

Contrastando con La Capilla del Hombre, que se eleva sobre el conjunto como una estructura monolítica de geometría pura, los espacios simbólicos se resuelven en negativo como espacios excavados, con la misma geometría simple. La localización y el carácter de los espacios simbólicos se relacionan con las colecciones a las que se asocian. La exposición de Guayasamín envuelve al Patio del Sol (Inti Huaycu), el dramatismo del arte colonial se aplaca en la tranquilidad del Patio del Agua (Yacu Huaycu), la arqueología y el mundo de los muertos remata en el colorido intenso del Patio de la Vida (Causay Huayco). Como antesala a la Capilla del Hombre, el Patio del Silencio (Upallay Huayco) es un espacio de penumbra que nos prepara para el encuentro final con la Capilla.

En la relación del conjunto con el entorno se ha buscado una conexión fuerte entre el Centro Cultural y la naturaleza: la montaña se convierte en el fondo natural que enmarca el proyecto. Los edificios preexistentes se ocultan tras un entramado vegetal diseñado como telón de fondo, un límite permeable que matiza la presencia del bloque administrativo y de servicios al público.